La venta de productos de plástico empezará a restringirse en España a partir de julio de 2021, fecha en la que deberán desaparecer del mercado los de usar y tirar.

Fuente: www.diariosur.es

Cubiertos, platos, vasos, pajitas, bastoncillos de los oídos, palitos para sujetar los globos, las bandejas de poliestireno en las que los supermercados envasan carnes y verduras, tapones, tapas,… Todos los plásticos de un solo uso tienen los días contados. A partir del próximo 3 de julio entrará en vigor la directiva de la Unión Europea aprobada en 2019 para reducir el número de residuos contaminantes que acaban en los mares y océanos, ya que se estima que el 80% de la basura marina es plástico.

Con esta premisa, los primeros en el punto de mira serán los denominados plásticos de un solo uso, que a priori deberán desaparecer del mercado en España en cuanto el Gobierno adapte su normativa a las directrices comunitarias. ¿Cuándo? El tiempo apremia para cumplir los pasos marcados por Bruselas, ya que aún no ha sido aprobada la Ley de Residuos y Suelos Contaminados que el Ejecutivo central empezó a tramitar en junio de 2020. La previsión es que lo haga en los próximos meses. Un marco legal encaminado a frenar la producción de residuos y reducir el uso del plástico.

El anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros en 2020 ya marcaba julio de 2021 como la fecha en la que se prohibirá la introducción en el mercado de plásticos de un solo uso, tales como pajitas, cubiertos, agitadores de bebidas, palitos para sujetar globos, recipientes y vasos para alimentos y bebidas de poliestireno expandido (incluidos sus tapas y tapones) o cualquier producto fabricado con plástico oxodegradable, así como cosméticos y detergentes que contengan microplásticos añadidos. De forma paralela, la nueva normativa también persigue reducir el consumo de agua envasada, de modo que los bares deberán ofrecer siempre a sus clientes la posibilidad de consumo de agua del grifo de manera gratuita y complementaria a las que tenga en la carta.

Además, para 2023 se establece el cobro por cada recipiente de comida o vasos de café para llevar con el objetivo de desincentivar su uso como ya viene ocurriendo con las bolsas de plástico. En cuanto a las botellas de plástico, se pretende crear un depósito específico para su reciclaje a partir de 2025. Más a medio plazo, también se prohibirá que los productos de consumo inmediato sean colocados o envueltos en cajas o envases de plástico, debiendo ser sustituidos por otros materiales biodegradables en 2026.